Prostitucon sexo feminista

prostitucon sexo feminista

Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces. Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio. Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir.

Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente.

Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones.

Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación. El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco".

El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias.

Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta.

Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores. Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores.

Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata.

De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó. La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista.

Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Es decir, estaban decidiendo sobre nosotras, pero sin nosotras. Durante mucho tiempo estuvimos dando vueltas en ese discurso de que las trabajadoras sexuales tenemos que combatir la trata.

Pero es como mucho ya, porque tenemos que luchar por nuestras condiciones laborales y también contra la trata. Sin clientes no hay plata ríen. La verdad que eso fue toda una política de comunicación del anterior gobierno de intentar generar conciencia, que algunos sectores lo utilizaron para intentar penalizar al cliente de prostitución. Nosotras nos reunimos con ellos para decirles que era sumamente discriminatorio, que le estaban trabajando la culpa a los hombres con esos spots.

Los metían entre pausa y pausa en el medio de un mundial. Fue una jugada inteligente. Hay trata de personas en los talleres textiles y en los campos, donde trabajan pibes de seis años. La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial. Muchas veces las abolicionistas difunden estudios en los que se afirma que bajó el trabajo sexual. Lo que hizo el gobierno es limpiar las calles.

Muchas llegan diciendo "me quedé sin lugar de trabajo. Hoy, en , hay mujeres que van presas de uno a 60 días por ejercer en la calle. El trabajo sexual no es delito en Argentina, pero tampoco hay condiciones para realizarlo. También creció la organización porque hoy por hoy hay otros medios donde las trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias, algo que en el no existía. A nosotras nos escriben desde todo el país contando sus experiencias. Hay una necesidad imperiosa de contar para romper un poco el cerco del discurso abolicionista que predominó durante mucho tiempo en este país, y que hizo que mucha gente eligiera taparse, esconder su verdadera actividad.

Hay familias que lo aceptan y otras que no. Hay todo un estigma. El autónomo, en todas las modalidades que las mujeres decidan. De todas maneras, también es necesario revisar la legislación de cada provincia. Hoy en 12 de ellas tenemos prohibidos los cabarets. Share on Google Plus. Creo que le damos demasiada centralidad al sexo en nuestras vidas, y que encima sólo a un tipo concreto de manera de vivirlo: Cualquier planteamiento alejado de esa normatividad, es rechazado.

Y también debemos preguntarnos todas: No criminalizo el llamado porno mainstream , que me aburre bastante a menos que me ofrezca a personas un poco interesantes. Simplemente, es un reflejo de los valores sociales, así que si queremos cambiarlo, debemos cambiar nuestros intereses. Lo mismo ocurre con el demonizado BDSM. Creo que entender el BDSM es clave para aprender la diferenciación que hay entre la vida sexual y la vida no-sexual , en el sentido que es una ficción, un juego de roles , un tipo de experimentación de sensaciones y experiencias que no esconden nada relacionado con nuestra personalidad.

Hay porno para aprender, el de Erika Lust es un ejemplo , pero en el capitalismo esa industria no tiene tal responsabilidad social, porque sería como decir a McDonals o al restaurante vegano de la esquina que nos enseñen ellos a comer.

Sí, ya solo pensar en vivir la experiencia de ser prostituta me hacía sentir como si pensara en tirarme de un paracaídas. Mi idea del sexo era una cosa íntima y delicada, bastante incómoda en general. Ahora ya no lo es tanto, pero la clave es: Encontré una actividad sindicalista, solidaria y asociacionista.

Lo que en tiempos de crisis parece que cuesta encontrar. Eso también se dice de muchos colectivos obreros. Y nunca me había parado a pensar en el cambio de los planos morales: La sexualidad, alcanza su valor político y social en corrientes como el pensamiento de Judith Butler y la concepción del género, o la forma en que Foucault habla de las relaciones de poder.

Es un mundo tremendamente fascinante que no se puede quedar sólo en el plano íntimo del placer y el desplacer. Podemos observar cómo en nuestros discursos politizamos el sexo. Y es que no se puede separar nada de la ideología, ni siquiera la sexualidad. Mientras tanto, permitamos a las personas de nuestro contexto actual vivir en dignidad. Siempre pienso que, al final, como todas somos feministas, prefiero no criticar personalmente a otras personas y optar por comparar ideas para ver de dónde venimos y a dónde podemos llegar.

El debate es necesario , y me remito a Hegel: Pero debatir no es hacer enemistades. Démonos la oportunidad de sentarnos a aprender mutuamente, no podemos expulsar directamente del feminismo las partes que menos entendamos.

No asumamos que la manera de vivir de unas nos afecta negativamente al género entendido como mujer. Consideremos que feminizar la lucha no es convertirla en una lucha masculina protagonizada por mujeres, sino aplicar los valores no normativos al conflicto.

La lucha de poder viene de la tradición patriarcal, por ello no debemos pelear o imponer, sino aprender mutuamente. La ganadora de Eurovisión perteneció a la marina israelí que causó la masacre de Gaza Las personas mayores de 40 años solo deben trabajar 3 días a la semana. Carmena excluye a los toros de la programación de las fiestas de San Isidro.

La OMS confirma que la marihuana no debe ser considerada una droga y pide su legalización. Instagram censura una foto de un beso gay en España por "impropia". Un histórico líder policial, sobre 'La Manada': Conéctate a Los Replicantes. Vida Sara Menéndez Espina 12 Febrero

prostitucon sexo feminista Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como prostitucon sexo feminista otros sectores. Pero no es un trabajo como otro cualquiera ya que las mujeres, por ser trabajadoras precisamente del sexo, suman a todo ello los abusos y menosprecio de la propia prostitutas jumilla prostitutas baratas en madrid debido a la doble moral que se practica. Porque muchas de las situaciones lamentables que denuncia con una regulación real serían evitables. Ella fue finalmente procesada y sometida a juicio, en el que la cuestión del consentimiento de D. De aquí iríamos al segundo debate, el del binarismo, qué es ser hombre y qué es ser mujercomo sujeto político o como cuerpo, y a la teoría del género como anterior al sexo de Judith Butler.

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