Geishas prostitutas peliculas prostitutas

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Lo afirman ellas de manera tajante y lo corroboran las leyes japonesas. En , tras prohibirse oficialmente la prostitución en Japón, muchos burdeles se camuflaron tras la etiqueta de spas o baños turcos.

A las geishas no les hizo falta adaptarse. Imperturbables, siguieron con su oficio centenario: En realidad, lo sagrado y lo profano, el arte y la prostitución, anduvieron revueltos durante mucho tiempo en la cultura nipona.

Geisha significa artista , persona sha que domina un arte gei. Izumo no Okuni , la primera bailarina célebre de Japón , era, o al menos eso aseguraba, una de estas sacerdotisas sintoístas. Hacia formó la primera compañía de teatro kabuki de la que se tiene noticia, reclutando a sus coristas entre mujeres de dudosa reputación de los bajos fondos de Kioto. El resultado fue el mismo: Finalmente se decretó que el kabuki fuera interpretado en exclusiva por hombres adultos, una norma que se mantiene en la actualidad.

La licencia era necesaria para todo en la rígida organización social del período Edo. Incluso para abrir un burdel. Durante el siglo XVII, en las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer. Al placer de los clientes, por supuesto. En las afueras de las principales ciudades niponas se erigieron barrios amurallados dedicados por entero al placer de los clientes.

Para los hombres que los frecuentaban, lugares como Yoshiwara , en Edo actual Tokio , Shimabara , en Kioto, o Shinmachi , en Osaka, eran auténticos paraísos. Allí podían relajarse, beber, flirtear e incluso enamorarse, todo un lujo en un país donde los matrimonios eran concertados y nadie esperaba una chispa de pasión entre esposos.

El éxito de estos barrios fue arrollador gracias al auge de una nueva clase social, la burguesía. Con mano firme, el régimen del sogunato Tokugawa acababa de zanjar siglos de escaramuzas y guerras civiles.

Por fin, los japoneses podían dedicar sus esfuerzos a prosperar. Formalmente, la sociedad seguía dividida en castas feudales: En la escala oficial, los comerciantes estaban por debajo de los campesinos. En su vida diaria debían fingir humildad, sobornar a funcionarios y andarse con ojo para no ser expropiados. En los barrios de placer , en cambio, la cuna no importaba, solo contaba el dinero.

Tenían terminantemente prohibido pisar el exterior y estaban sujetas a contratos draconianos y deudas inagotables, que las obligaban a prostituirse hasta el final de su juventud. Generalmente eran hijas de campesinos que las cedían a cambio de dinero, convencidos de que allí, al menos, tendrían asegurado un techo, comida y ropa.

Llegaban siendo niñas y pasaban sus primeros años trabajando como criadas. Pero si eran especialmente bonitas y demostraban talento podían empezar como aprendizas acompañando a las grandes cortesanas a modo de séquito , y convertirse, a su vez, en cortesanas de alto rango.

Envueltas en capas y capas de vistosas telas, ceñidas con gigantescos fajines anudados por delante, causaban sensación. Se pagaban fortunas por la mera compañía de una cortesana. Por otro lado, para ganarse sus favores era preciso cortejarlas. El de geisha fue, inicialmente, un oficio masculino. Fuera de los barrios oficiales la prostitución era ilegal. Por supuesto, eso no implica que no existiera. También proliferaban bailarinas adolescentes cuyos favores a veces se podían comprar.

En , una mujer se autodenominó geisha. Se llamaba Kikuya , y era una prostituta ilegal del barrio de Fukagawa, en Edo, decidida a dignificar su profesión promocionando su talento para el canto y la danza.

Alentadas por su éxito, muchas mujeres siguieron su ejemplo. A regañadientes, los distritos oficiales decidieron conjurar esta amenazadora competencia contratando a sus propias geishas femeninas. Les impusieron estrictas normas: Hacia había tres geishas femeninas por cada artista masculino, y la palabra geisha pasó a designar exclusivamente a mujeres. Las redadas que combatían la prostitución en los barrios ilegales pasaban de largo ante las geishas.

Había nacido una nueva profesión. A mediados del siglo XIX, una velada elegante en un distrito legal discurría siguiendo un ritual preciso. El cliente, solo o con invitados, pasaba la primera parte de la noche en una casa de té bebiendo sake y tal vez cenando. También podía contratar los servicios de un bufón. Hacia medianoche, las geishas y el bufón acompañaban al cliente entre risas y flirteos al burdel, donde este tenía ya una cita previamente concertada.

Cada cortesana disponía de un pequeño apartamento espléndidamente decorado. Si el cliente era de confianza, la cortesana le recibía en su sala de estar y se unía brevemente a la fiesta. Si era su primera vez, no había preliminares. Las geishas se retiraban en cuanto la pareja entraba en el dormitorio. Sería un error deducir de todo ello que las geishas eran criaturas virginales. Y para ello vamos a buscar en los orígenes del oficio de geisha. Suponemos que ésta no tendría reparos en combinar su antiguo oficio con el nuevo.

Así es como desde los inicios estas dos profesiones se separan. El shogun mantiene a las prostitutas cerradas dentro de los barrios de placer y a las geishas les prohíbe vender su cuerpo.

Por otra parte disfrutaban de una vida llena de lujos y exenta de los deberes maritales y una alternativa a la existencia como ama de casa tradicional.

Uno de los puntos claves para ver la diferencia consiste en la libertad de movimientos de las geishas. A diferencia de las prostitutas de los barrios de placer, ellas tenían acceso al mundo exterior y podían ir y venir a su antojo como las artistas valoradas que eran, no como esclavas. Representantes del glamour, la elegancia y la imagen de una existencia elevada lejana a la vida prosaica y vulgar, las geishas eran profundamente deseadas por los hombres que perseguían su favor.

Pero, por supuesto, estas relaciones estaban rodeadas del adecuado ritualismo. Dentro del mundo de las geishas existe la figura del danna.

El danna es un mecenas de estas artistas, un hombre de dinero que decide subvencionar a una de ellas y establecer así una relación similar a las queridas europeas de la época decimonónica.

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La geisha puede contraer matrimonio, pese a que la gran mayoría prefería retirarse antes de casarse, y podían tener hijos fuera del matrimonio. El filme alcanzó las 1. El color viene en un palo pequeño que es mezclado con agua. La formación de una geisha se inicia en la niñez. También proliferaban prostitutas en a coruña prostitutas en montilla adolescentes cuyos favores a veces se podían comprar. Normativa de privacidad Acerca de Wikipedia Limitación de responsabilidad Desarrolladores Declaración de cookies Geishas prostitutas peliculas prostitutas para móviles. Basan su vida en la humildad, motivo por el cual perciben una pequeña paga. Durante el siglo VIIlas mujeres comenzaron a usar siempre el cabello recogido nuevamente, y fue durante este tiempo que se adoptó el tradicional peinado shimadaun tipo de 'moño' usado por geishas experimentadas. Debido a la miseria y hambruna con la que contaban algunos campesinos de la época, las niñas eran vendidas a las okiya. Para la novela, véase Memorias de una geisha.

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